Un cuento para olvidar

Bien, he decido escribir cuentos cuando me sienta frustrada por alguna cosa... y es que como tengo mucho rato que no diseño ni hago pasteles, creo que escribir cuentos es una ayuda para drenar la creatividad, ademas al ser cuentos cortos los puedo escribir mientras mi bebe duerme, así pues, no son cuentos de hadas, ni cuentos con finales felices, son solo cuentos que convierten la frustración en una historia ficticia para entretener...


La iglesia inexplorada


Había una vez una niña que se llamaba Regina gustaba mucho de explorar, exploraba el callejón detrás de la casa de su abuelita, exploraba el viejo monte del patio de su tía y exploraba el nuevo ático de la casa de sus papas. La pequeña exploraba por que deseaba algún día poder desentrañar los secretos de la vieja iglesia que estaba cruzando la calle frente a su casa. Una vez había intentado entrar a la vieja iglesia, pero estaba totalmente sellada con muchas tablas y clavos, los vecinos habían hecho esto para que los niños no entraran, por que la vieja iglesia era tan vieja que pensaban que en cualquier momento se derrumbaría.

Regina solo tenia un problema, después de explorar iba con su mamá para develarle los secretos que había descubierto, su mamá la escuchaba atentamente y cuando terminaba le decía: “Bueno hija, es hora de comer, así que lavate las manos y la cara”. Este era un martirio para Regina, ¿porque su mamá le pedía tal cosa después de que ella le contase sus grandes aventuras? “Mamá, no me quiero lavar” decía la pequeña, “Hija, si no te lavas el Señor de las ropas viejas vendrá por ti, que no sabes que él se lleva a los niños que no les gusta estar limpios?”. Bah, Regina pensaba, en todas sus exploraciones no había visto a tal persona, así que dudaba mucho que existiese. Pero al final, el hambre y el insistir de su mamá convencían a la pequeña para que se lavara su cara y sus manos después de su arduo día de exploración.


Una tarde Regina encontró un ratón momificado en el nuevo ático, quedo muy sorprendida, bajo rápidamente para contarle a su mamá, “Mamá, he encontrado una momia en el ático!, rápido dame una bolsa para guardarla y traerla” le dijo la niña, “Hija antes de que vayas por tu tesoro, hay que comer, así que lavate la cara y las manos primero por favor” le contesto la mamá, “Mamá, no tengo hambre anda rápido dame la bolsa” repuso la pequeña, “Regina, que es esa forma de hablar, ni un por favor utilizas, no, lavate primero la cara y las manos, vamos a comer luego puedes ir a recoger tu tesoro, dudo mucho que se vaya a ir” concluyo la mamá. Regina molesta se dirigía hacia el baño para limpiarse la cara y las manos pero estaba tan enojada que decidió salir al patio de enfrente de su casa, se sentó en primer escalón del pórtico y contemplo la iglesia, luego contemplo sus manos, estaban llenas de tierra y algunas pelusas, pero ese era el sacrificio que tenían que hacer los exploradores para poder encontrar sus tesoros, pero su mamá no lo entendía. Entonces escucho a una persona entonando una canción silbando, de la reja de la iglesia salía un hombre con ropas viejas y una carreta con muchas cosas, al parecer también viejas, la niña no pestañeo, le intrigo todas las cosas que el hombre traía en su carreta, trastes viejos, radios descompuestos, cucharas, tenedores y cuchillos que hacían ruido rítmico con el andar de la carreta; y entonces el hombre miro a la niña y le sonrío, se dirigió hacia su carreta buscando algo y saco unas bolsitas de plástico, la niña de un salto se paro sorprendida “Justo lo que necesito” pensó. El hombre se acerco sin cruzar la reja de la casa de la niña, y le dijo “Sabes, la vieja iglesia tiene muchos tesoros”, “Lo se, pero no puedo entrar esta toda sellada y no tengo bolsas para guardar mis tesoros” contesto la niña, “Bien, yo tengo muchas bolsas si vienes conmigo yo mismo te enseñare la entrada secreta” repuso el hombre de las ropas viejas con una sonrisa inocente, la pequeña Regina dudo un momento, y el hombre dijo “Tu mamá solo quiere que te laves la cara y las manos, eso no es divertido, ella no entiende el sacrificio que tenemos que hacer los exploradores”, al decir esto, la niña mostró una gran sonrisa y tomo la mano del hombre de las ropas viejas y ambos se dirigieron a la iglesia, la niña pensaba que por fin descubriría los secretos de la vieja iglesia y que así su mama ya no la molestaría con lavarse la cara y las manos pues por fin entendería lo que es ser un explorador.


En una foto del periódico local, se muestra la imagen de una mujer llorando abrazada por otras mujeres, en el fondo, una iglesia derrumbada con ambulancias y patrullas alrededor y en el encabezado de la noticia se leía esto “Muere niña en derrumbe de Iglesia”.

Comments

Anonymous said…
great story keep up the good work. very vivid.
Anonymous said…
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