Cuento letras
Bien una vez mas se me vino a la mente otra historia... espero poco a poco refinarlas mas...
La bicicleta roja
Había una vez un niño que se llamaba Rodrigo que era hijo único, nieto único y sobrino único, por ello a Rodrigo cada fin de semana no le faltaba un regalito de su abuelita o abuelito, de su tía materna o tío paterno; y navidades, cumpleaños y día del niño eran un festín de regalos para él
Una mañana Rodrigo acompaño a sus papas al centro comercial, el era un niño bien portado que no lloraba si no le podían comprar un juguete, pero ese día, Rodrigo vio algo que nunca se imagino que desearía tanto, una Falcon Jr, una hermosa bicicleta de moda que se encontraba montada en el aparador principal de la juguetería. “Mama, papa, por favor comprenmela” dijo Rodrigo señalando la aerodinámica bicicleta roja, “Hijo, faltan solo dos meses para tu cumpleaños, ¿que acaso no puedes esperar?”, contesto la mama. “Pero mama, la quiero ya” replico Rodrigo, “Bueno que te parece si volvemos a casa y checas si tienes suficiente dinero ahorrado y así la podrías comprar” contesto el papa, dicho esto la familia que ya había terminado sus compras decidieron volver a casa.
Al llegar a casa Rodrigo se fue directo a su cuarto, abrió el closet, saco la caja de las estampitas que estaba escondida en la esquina izquierda debajo del montón de bloques de construcción, y dentro de esa caja había otra cajita donde él guardaba sus ahorros. Contó moneda por moneda solo para darse cuenta que no tenia suficiente para la grandiosa Falcon Jr. Rodrigo bajo a la sala llorando, “¿Que pasa hijo?” pregunto su mama, “Es que no tengo suficiente”, “Mira, mañana pienso poner una venta de patio, que te parece si sacas todos los juguetes con los que ya no juegas y los pones a la venta, tal vez así juntes lo suficiente para la bicicleta” dicho esto la mama, Rodrigo mostró una gran sonrisa y se fue a su cuarto a preparar la caja de juguetes en venta.
Esa tarde la abuelita de Rodrigo llego de visita, como siempre traía un regalito para su nieto, pero esta vez era un regalo especial, eran unos carritos de metal que habían pertenecido al recientemente difunto abuelito de Rodrigo, le contó que su abuelito quería mucho estos carritos, que de hecho el papa de Rodrigo llego a jugar con ellos también y que ahora le tocaba a él disfrutarlos, así lo hubiera querido su abuelito; esté los observo y quedo maravillado con los detalles de las llantas, puertecitas movibles, pintura, interiores en fin, como buen niño dio las gracias y se fue a jugar con sus nuevos cochecitos a su cuarto.
En la mañana siguiente, la mama de Rodrigo ya había puesto todas sus antigüedades en el patio, y había preparado una mesa para que su hijo pusiera sus viejos juguetes. Rodrigo ya había empezado acomodarlos, pero la mama noto algo raro, así que fue al cuarto de Rodrigo para confirmar su sospecha. Al entrar al cuarto, la mama de Rodrigo quedo sorprendía, el único rastro de que el cuarto le pertenecía a un niño eran los dibujos hechos a mano pegados en la pared y los cubre camas de carritos y trenes, no había rastro de juegues en esa habitación, ni de monos de peluche en los estantes ni de monitos sin brazos debajo de la cama. Rodrigo había decidido sacar todos sus juguetes, no le importo poner a la venta sus juguetes de construcción favoritos, ni le importo poner a la venta su cocodrilo de peluche que espantaba a los moustros del closet por la noche, su deseo por la Falcon Jr era tal que quería asegurarse que completaría el dinero suficiente para conseguirla.
“Rodrigo, no puedes poner a la venta todos tus juguetes, especialmente los carritos del abuelo que tu abuelita te trajo anoche, ¿que te sucede? ¿Por que haces eso?” Reclamo la mama aun mas molesta al darse cuenta que había puesto a la venta esos carritos que tanto atesoro su difunto padre. “Mama, tu no entiendes cuanto quiero esa bicicleta, ademas ya jugué con los carritos” respondió Rodrigo haciendo muecas. “La codicia no es buena Rodrigo, ¿no sabes que el Señor de las ropas viejas se lleva a los niños codiciosos a un lugar donde no pueden alcanzar lo que tanto desean?, no creo que te gustaría estar viendo desde lejos la Falcon Jr sin siquiera poder tocarla” respondió la mama. “Yo hago lo que quiera con mis cosas por eso me las dan” grito Rodrigo. “Suficiente jovencito, tu no aprecias lo que te regalan y el significado de ello, te vas ahora mismo a tu cuarto y tendrás que ser paciente para tu cumpleaños, la idea de la venta de patio era para que entendieras el valor de los juguetes que tienes, tu padre y yo teníamos planeado completarte la bicicleta con los ahorros que ya tenias, pero con esa actitud que tomaste tendrás que esperar” le respondió la mama. Rodrigo enfadado no se fue a su cuarto, se fue al patio trasero y abrió la reja que daba a la calle y se sentó en la banqueta pensando en lo incomprensible que era su mama.
De la nada, Rodrigo escucho a una persona entonando una canción silbando, era un hombre con ropas viejas y una carreta con muchas cosas, al parecer también viejas, el niño no pestañeo, le intrigo todas las cosas que el hombre traía en su carreta, trastes viejos, radios descompuestos, cucharas, tenedores y cuchillos que hacían ruido rítmico con el andar de la carreta; pero algo le llamo la atención al pequeño, de todos los cachivaches que el hombre traía en la carreta, un resplandeciente metal rojo resaltaba, era una Falcon Jr nueva, el niño se paro de un salto pero se quedo quieto, dudaba de ese hombre pues su madre le había advertido de el, pero este se le acerco y le dijo “Cuando tu mama te vea hacer maniobras en esta hermosa bicicleta comprenderá el por que la deseabas tanto” y el niño se acerco junto al hombre y se fueron juntos a sacar la Falcon Jr de la carreta.
En una foto del periódico local, se muestra la imagen de una mujer a medio desmayar sostenida por un hombre, en el fondo de la imagen una bicicleta retorcida y un auto con el parabrisas roto y una enorme mancha oscura, en el encabezado de la noticia se leía esto “Niño en bicicleta muere atropellado”.
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